Sí, Shine a light!
Hacer un documental musical para el cine es todo un riesgo, pero si eres Martin Scorsese la cosa cambia.
Quizas le falta un poco de hilo argumental, pero la calidad técnica a la hora de grabar una actuación musical es sublime. Te transporta al Beacon Theatre y se puede percibir qué sienten los Rolling cuando tocan en vivo.
Hacer una película de un concierto también es todo un riesgo, pero si eres uno de los Rolling Stones la cosa cambia.
Musicalmente impecables, a pesar de las artrosis y demás. Les brillan los ojos cuando tocan como si tuviesen 5o años menos, viven y respiran Rock & Roll. Y eso traspasa la pantalla.

Os recomiendo que lo veáis, para mí fue más de lo que podía esperar de los Stones y de Scorsese en estas condiciones.

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