La Vuelta de Martin Fierro, Cap 1
Atención pido al silencio
Y silencio a la atención,
Que voy en esta ocasión,
Si me ayuda la memoria,
A mostrarles que a mi historia
Le faltaba lo mejor.
Viene uno como dormido
Cuando vuelve del desierto;
Veré si a esplicarme acierto
Entre gente tan bizzarra
Y si al sentir la guitarra
De mi sueño me despierto.
Siento que mi pecho tiembla,
Que se turba mi razón,
Y de la viguela al son
Imploro a la alma de un sabio
Que venga a mover mi labio
Y alentar mi corazón
[...]
Mucho tiene que contar
El que tuvo que sufrir,
Y empezaré por pedir
No duden de cuanto digo;
Pues debe creerse al testigo
Si no pagan por mentir.
Gracias le doy a la virgen,
Gracias le doy al señor,
Porque entre tanto rigor
Y habiendo perdido tanto,
No perdí mi amor al canto
Ni mi voz como cantor.
[...]
El campo es del inorante,
El pueblo del hombre estruido;
Yo que en el campo he nacido
Digo que mis cantos son
Para los unos... sonidos,
Y para otros... intención.
Yo he conocido cantores
Que era un gusto el escuchar;
Mas no quieren opinar
Y se divierten cantando;
Pero yo canto opinando,
Que es mi modo de cantar.
El que va por esta senda
Cuanto sabe desembucha,
Y aunque mi cencia no es mucha,
Esto en mi favor previene;
Yo se el corazón que tiene
El que con gusto me escucha.
Lo que pinta este pincel
Ni el tiempo lo ha de borrar;
Ninguno se ha de animar
A corregirme la plana;
No pinta quien tiene gana
Sino quien sabe pintar.
Y no piensen los oyentes
Que del saber hago alarde;
He conocido aunque tarde,
Sin haberme arrepentido,
Que es pecado cometido
El decir ciertas verdades.
[...]
Brotan quejas de mi pecho,
Brota un lamento sentido;
Y es tanto lo que he sufrido
Y males de tal tamaño
Que reto a todos los años
A que traigan el olvido.
[...]
Aunque rompí el estrumento
Por no volverme a tentar,
Tengo tanto que contar
Y cosas de tal calibre,
Que Dios quiera que se libre
El que me enseñó a templar
De naides sigo el ejemplo,
Naides a dirigirme viene;
Yo digo cuanto conviene,
Y el que en tal güeya se planta,
debe cantar, cuando canta,
Con toda la voz que tiene
[...]
Déjenmé tomar un trago:
Estas son otras cuarenta
Mi garganta esta sedienta,
Y de esto no me abochorno,
Pues el viejo, como el horno,
Por la boca se calienta.
José Hernández