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Llega la hora de que el calor, las terrazas y la brisa marina tomen decisiones en nuestras vidas.
Es una oportunidad que nos concedemos para huir de nuestra vida cotidiana, de la parte que no nos gusta de lo que hacemos durante el año, de las caras que nos aburren y de los lugares que conocemos demasiado. Vacaciones le llaman.
La vida tiene mucho que ofrecer fuera de nuestra cotidianeidad y nuestro ritmo de vida. No es justo que rechacemos su oferta.

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