Convincente y ganador
Confío en la buena voluntad del hombre que creyó en lo que hacía y cree haberlo hecho bien. Admiro su integridad.
Pero también confío en los no creen en él. Y detesto la subjetividad de su actuación.
Afrontar un futuro incierto con apatía es la consecuencia predecible de medio siglo de subsistencia monótona.
En tiempos de elecciones inocuas, pongo mi esperanza en que la soberanía del pueblo cubano se imponga sobre toda influencia, ya sea interna o del mundo capitalista.
Hasta siempre comandante.

Un día largo, intenso, tedioso a ratos, pero con un gran final. Un final de los que se dan un par de veces al año, de los que se proyectan positivamente en el tiempo. ¿Quien no firmaría?
Alguno habrá...
Somos animales sociales y es increíblemente sencillo demostrarlo.
Ahora les toca a ellos...
...y colonizaremos su hermosísima ciudad.